TU CORAZÓN ES TU MAESTRO

….. en PALMA DE MALLORCA y en AMOREBIETA.


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A que esperas….. – Carlos Muñoz.

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A que esperas…. El tiempo pasa, eres consciente de que hay cosas que no te gustan en tu vida, sin embargo no haces nada para cambiarlo.

A que esperas…. Te das cuenta que si tu no cambias nada, todo acaba con el resultado de siempre. Y a pesar de ello, no lo haces.

A que esperas…. Te gustaría que venga alguien u ocurran cosas que te ayuden porque sientes que es demasiado para ti sol@, pero hay una parte dentro de ti que sabe perfectamente que eso no va a ocurrir.

A que esperas…. ¿Estás dispuest@ a cerrar los ojos y fingir que no pasa nada, arriesgándote a envejecer y darte cuenta que perdiste la vida en esa espera?

Sabes, no hay mayor dolor que vivir una vida que no quieres. Ese martirio es silencioso, empezó hace mucho años y lentamente ha ido cercenando tu alegría de vivir. Hoy día ya no ves sentido a tu vida, ya perdiste las ganas de sonreir, de jugar, de disfrutar.

Pero yo te quiero decir algo: la mayoría de las personas tienen miedo a lo desconocido, llevan toda su vida siguiendo fielmente sus programas heredados, y no se permiten ni imaginar que pasaría si hicieran los cambios que desean. Esos miedos son humo, una fantasía de sus mentes para mantenerlos bien atados a sus programas familiares. ¿Y sabes que? Que cuando por fin das el salto al vacío por cansancio o porque no te queda más remedio, NO OCURRE NADA. El Universo ni se despeina, el planeta Tierra sigue su curso, la sociedad en la ciudad en la que vives sigue igual, quizás se genere algo de estrés en tu entorno más cercano, pero cuando has dado un paso al frente hacia TU FELICIDAD, de entre esa niebla que se genera, sale un rayo de luz, un atisbo de lo que está ahí esperándote. Y en ese momento te das cuenta que en medio de esa tormenta, sólo te queda mantener tu atención enfocada en esa luz y dar el siguiente paso, todo el tiempo.

¿Te has preguntado alguna vez porqué estás somatizando tantas enfermedades físicas o mentales?

La respuesta es que no hay coherencia en tu vida entre lo que haces, lo que sientes que deberías hacer y lo que piensas que debes hacer. Tenemos la fantasía de que a los demás podemos engañarles, pero lo que no podemos hacer es engañarnos a nosotros mismos. Tu cuerpo no perdona, y cuanto más consciente eres, menos margen a la incoherencia. Y ese mecanismo es el ariete que te empuja si o si a ponerte en orden.

El sentido de la vida es la experimentación, el aprendizaje, y por lo tanto, todas las formas posibles de experimentación son igualmente respetables. Lo que nos convierte en Dioses cocreadores de nuestra realidad es la capacidad de decisión. Cada decisión tomada dentro de nuestros programas, nos encarrila aún más hacia un futuro totalmente predeterminado, pero si un día, por una toma de conciencia, nos aventuramos a explorar otro camino no acotado por la fidelidad familiar inconsciente, aparece ante nosotros un mar infinito de posibilidades. Y eso vuelve tan excitante la vida, que merece la pena pasar por la crisis de reordenamiento una y mil veces. Es como volver a nacer, la vida se pone de nuevo interesante por momentos, te sorprendes tu mism@…¿Que tipo de Dios cocreador quieres ser?

Atrévete, da ya un paso adelante hacia lo que deseas, convierte la vida en un libro en blanco por escribir. ¿Te imaginas tener 90 años y recordar con orgullo el momento en el que decidiste tomar las riendas de tu vida?¿Hacerte responsable de tu historia? El momento es AHORA, no hay otro posible, no te engañes. Ya sea tu pareja, tu trabajo, tu vida social, tu relación familiar, etc, mereces ponerte en coherencia y ser más feliz, sólo así podrás dar la mejor versión de ti a la vida y a los tuyos.

Y por si tenias dudas, lo dice hasta el refranero español: el que espera, desespera.

Salud.

CARLOS MUÑOZ (TERAPIA HOLÓNICA)

Tel. 687395288

Web: terapiaholonica.com

Mail: terapiaholonica@gmail.com


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El mayor obstáculo frente al cambio – Carlos Muñoz.

Estoy solo

Lo veo a diario en consulta, hay personas que todo lo que intentan les funciona de forma fulminante y hay otras que parece que todo lo que intentan no les sirve. Luego, por supuesto, está el grupo intermedio (y el más grande) en el que hay cambios rápidamente, pero que luego quedan aspectos sobre los que hay que trabajar más. Sobre el grupo al que no le parece funcionar nada voy a hablar en las próximas lineas.

Como ya he tratado en varios artículos, mi visión de la sanación es la siguiente: NADIE SANA A NADIE NUNCA NADA. Creo que mi postura es clara al respecto. El terapeuta es una herramienta valiosísima que el consultante utiliza para activar él mismo sus mecanismos inconscientes de reparación. Lo que pasa es que, con la visión más extensamente aceptada de lo que somos, hay una creencia generalizada de que tenemos que acudir a alguien capacitado para que nos cure, cargando la responsabilidad de nuestro proceso sobre el terapeuta de turno. Y no quiero decir con ésto que los terapeutas no pintemos nada en la sanación del consultante, pero desde luego pensar que unas sesiones de acupuntura, o de reiki, o de fisioterapia, o de osteopatía, o de Biodescodificación me van a solucionar mi problema, es poco realista, aunque totalmente respetable. La labor del terapeuta es dar a cada persona que acude a él, el catalizador que necesita para que comience su proceso de sanación, a veces será en forma de técnicas terapéuticas, otras será acompañando en el proceso, otras será ayudándole a tomar conciencia de lo que le está pasando, etc. Pero después de eso, es el consultante el que ha de recorrer el camino, y nadie puede hacerlo por él. Al final, la búsqueda de la coherencia es el objetivo. Unas sesiones de acupuntura, por ejemplo, apaciguará el síntoma porque a nivel energético hay una manipulación y un reequilibrado, pero como el orden jerárquico de manifestación existe, y el desarreglo emocional o mental persiste, tarde o temprano, como el mismo síntoma (lo más posible) u otro, la patología se volverá a manifestar. Sólo entrar en el mundo de la coherencia (pensar, sentir y actuar en la misma dirección) podrá eliminar definitivamente esa manifestación física de nuestra fricción interna.

Pues bien, dicho ésto hablaré un poco sobre el grupo al que parece no funcionarle nada de lo que prueban. Normalmente son personas que recorren muchas disciplinas terapéuticas diferentes pero con pocos resultados. He podido observar que en este grupo, están los que quieren que alguien les salve sin cambiar absolutamente nada en su forma de ser o de vida, porque entienden que ellos no tienen nada que ver en su enfermedad (es fruto de un virus, de mala suerte, siempre algo externo,…). Y con estas personas poco podemos hacer, salvo respetarles y derivarlos si se puede a terapeutas que vivan en el mismo paradigma. Pero en este mismo grupo también hay una parte muy amplia de personas que sienten que lo que les pasa tiene que ver con su mundo interno, pero a pesar de eso no consiguen resultados. Lo intentan y lo intentan porque SABEN que en ellos está el problema y la solución, pero hay algo que les bloquea totalmente: LA FIDELIDAD FAMILIAR.

La fidelidad familiar es algo que todos padecemos, es un mecanismo de protección inconsciente de supervivencia, es uno de los mecanismos de preservación más arcaicos. Hace mucho, mucho, mucho tiempo, abandonar el Clan(protección del grupo) o ser abandonado era sinónimo de muerte segura (depredadores, otros Clanes rivales,…). Y esa memoria ancestral que ha evolucionado durante millones de años, está grabada a fuego en nuestra mente inconsciente. Hay que recordar que NUESTRO INCONSCIENTE ESTÁ PARA PROTEGERNOS, y la fidelidad familiar es sólo una pequeña parte de éste. Pues bien, es precisamente ese MIEDO a ser excluido del Clan (La Familia en nuestra sociedad actual), el miedo a lo desconocido, el que nos paraliza la mayoría de las veces a la hora de efectuar cambios en nuestra vida, o hacer cambios en el tipo de relación que tenemos respecto a familiares, o distanciarnos de relaciones familiares tóxicas para nosotros. El Inconsciente no entiende de razonamientos (es inocente), si detecta que una relación en concreto o situación es dañina para nosotros, pondrá los mecanismos adecuados en marcha para que tomemos distancia, sin importarle que “una pareja es para siempre”, “es mi madre (o padre) ¿cómo le voy a odiar?”, “la familia debe estar siempre unida”, “los hermanos debemos querernos y ayudarnos siempre”, etc, en forma de enfermedad física o mental. He de decir en este punto que el equipo de baloncesto o los compañeros de trabajo, por ejemplo, pueden ser “simbólicamente” la familia para ti.

Entonces, en este grupo de personas que nada parece funcionar, la fidelidad familiar es aplastante comparando con los otros grupos. Se sienten totalmente paralizados ante la idea de efectuar cambios en su vida que impliquen rechazo o abandono de sus seres cercanos, aunque intelectualmente tienen muy claro que deberían hacerlo para sanar. Tan es así, que incluso en los duelos dirigidos en hipnosis, en los que el consultante es llevado a una escenificación mental dirigida por el terapeuta, a veces no pueden cortar los programas en su propia imaginación o tienen una resistencia casi infranqueable. Aquí la “mano” del terapeuta es crucial, decantándose por una u otra estrategia según el caso que tiene delante. Pero cuando una persona sabe cuál es su problema, y no hace lo que tiene que hacer, indica que no ha tomado Conciencia de la situación. Se ha quedado en el plano mental (intelectual) pero no se permite sentirlo gracias al bloqueo del que hablaba antes. Una toma de Conciencia implica acción, implica la puesta en coherencia, de hecho, cuando se integra de verdad, es imposible no hacerlo. De repente, las situaciones o personas tóxicas para uno se vuelven más insoportables, obligándonos así nuestro Inconsciente a pasar a la acción.

¿Y que podemos hacer con alguien que está paralizado ante el cambio que sabe que necesita?

Como terapeutas, después de haber ayudado a cambiar programas en el Inconsciente del consultante, debemos ser sumamente respetuosos con el proceso del consultante y acompañarlo siguiendo los tiempos marcados por el consultante. Normalmente el tiempo para pasar a la acción se alarga mucho en este grupo de personas y si hacen algo para lo que no están preparados, podría ser un desastre. Cada persona tiene su ritmo y nadie mejor que uno mismo para saber cuando es el momento adecuado para hacer cambios en tu vida.

Un ejemplo clásico de personas de este grupo son aquellas que se han pasado la vida ayudando cuando lo necesitan a todo el Clan. Por supuesto, como están viviendo ese programa, lo extienden a sus amigos y compañeros de trabajo. Ayudar a alguien que lo necesita es algo precioso, pero cuando lo vives bajo un programa férreo pierde toda su gracia. No puedes negarte a lo que te pidan aunque te venga fatal y haya más personas que podrían hacerlo, lo cuál genera una tensión interna increible. Además todos tus parientes saben que siempre estás ahí si de ayudar se trata, asi que al primero que llaman es a ti.

Otro ejemplo de programas que a veces son bien difíciles de cambiar son el de hijo bastón. Personas que son adultas y viven en casa de sus padres. Cuya misión principal inconsciente en la vida es cuidar de sus padres o abuelos. Su vida sentimental suele ser un desastre y no se comprometen porque eso iría en contra de su objetivo principal inconsciente. Nuevamente, cuidar de tus padres es precioso, ¿pero que tal si se hace de otra manera y además teniendo una vida personal plena?

En estos 2 ejemplos también he visto cambios muy rápidos, pero en mi experiencia son las 2 temáticas que más bloqueos han encontrado a la hora de entrar en acción.

En resumen, vivir toda una vida siguiendo una serie de programas y de repente, llega el día que te das cuenta que has funcionado de forma automática haciendo cosas que lejos de hacerte feliz te han ido cargando de cierto estrés interno o incluso te han enfermado, es sumamente complicado de gestionar para algunas personas. Como terapeutas tenemos que tener mucha paciencia con su proceso y hacer un buen acompañamiento para que llegue el momento adecuado de la acción. Pero que lo que está claro es que si alguien se piensa que su proceso se lo va a hacer alguien por él, o que su terapeuta va a sacar su varita mágica y de repente ocurre todo lo que al consultante le gustaría, pues va a ser que no.

Como decía Antonio Machado: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar….”.

Salud.

CARLOS MUÑOZ (TERAPIA HOLONICA)

Tel.: 687395288

Web: http://terapiaholonica.com

Mail: terapiaholonica@gmail.com


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Curación por el pensamiento (tratamiento mental del dolor – Dr. Ángel Escudero.

 

Fuente:  http://www.lacajadepandora.eu