TU CORAZÓN ES TU MAESTRO

….. en PALMA DE MALLORCA y en AMOREBIETA.


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Hater

Querido hater. Sé que tienes todo el derecho del mundo a expresarte dónde y como te plazca. Pero hay una pregunta que me gustaría hacerte: ¿qué te lleva a invertir parte de tu tiempo en arremeter contra alguien que ha publicado un video en YouTube e Instagram o ha escrito en Facebook y Twitter?
¿Cuando vas al supermercado te embroncas con las latas que tienen transgénicos o conservantes artificiales? ¿No haces simplemente la compra eligiendo lo que te interesa y dejando aquello que te espanta?
¿Por qué no puedes hacer lo mismo en Internet?
Amigo, te invito a que revises el por qué profundo de tu comportamiento pues evidencia que no estás bien. Realmente casi nadie estamos bien, pero cuando alguien detiene su vida para vomitar en el trabajo de otra persona, tiene un grave problema de insatisfacción vital. Por muy en desacuerdo que estés con lo expuesto, siempre tienes la opción de buscar contenido de tu agrado y disfrutar de ello. Pero no, tienes que dejar tu mierda en ese post o en ese video, es vital para ti…
Seguro que tienes tus razones, las respeto. Pero quiero decirte que todo comportamiento nace de una causa y en este caso, la energía altamente destructiva de confrontación y odio denota que tienes un problema que tarde o temprano tendrás que mirar.
Invertir tu tiempo en echar mierda sobre alguien es malgastarlo. El tiempo es un bien valiosísimo y escaso teniendo en cuenta lo efímero de nuestra existencia. No pierdas el tiempo en eso, seguro que te mereces algo mejor.
Lo que hacemos en la vida tiene su repercusión en el Mundo a través del Inconsciente Colectivo. Tú verás si quieres aportar al Mundo elementos para construir un bello jardín o lo necesario para un escenario patético/bélico.

Carlos Muñoz


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miedo1

Hoy va a escocer. Hablamos siempre de la importancia de empoderarnos, de asumir todo lo que nos pasa y aprender de ello, de ser autosuficientes, en definitiva: de liberarnos.
Por otra parte también sabemos que sumergirnos en el camino del autoconocimiento con un pie en la zona de confort es mejor que nada, pero ese pie indica algo, indica miedo, en definitiva: un freno.

Siempre será mejor explorar aspectos nuestros a medias que no hacerlo en absoluto, pero estoy hablando de la actitud con la que encaramos ese paso hacia lo desconocido. El “ir a por todas” o el “voy a ver que tal y si la cosa se pone chunga, me vuelvo”.

Esta actitud se ve constantemente en personas que sólo dejan a su pareja cundo encuentran otra, personas que prueban a montar su pequeño negocio mientras siguen instalados en la seguridad del salario que cobran desde hace muchos años trabajando para otros, personas que se han dado cuenta que su vida hasta este instante es precisamente lo que no quieren y quieren cambiar las cosas tan poco a poco que generan un sufrimiento enorme durante muchos años por no dañar a otros, etc…

¿Tiene algo de malo ir poco a poco porque hay miedo? No, para nada. ¿Tiene algo de malo emplearse a fondo y darlo todo? No, tampoco. Simplemente son 2 formas distintas de encarar la vida. Pero hay una cosa que es importante en este asunto para entender lo que quiero decir: las personas que se lanzan al abismo asumiendo todo lo que venga como un aprendizaje TAMBIÉN TIENEN MIEDO.

No es un asunto de tener miedo o no, ya que todos lo tenemos. Es un asunto de cómo gestionas ese miedo.
La próxima vez que te preguntes por qué fulanito y menganito hacen cambios fácilmente en su vida y a ti te cuesta tanto, ten en cuenta lo que te acabo de decir. Sólo el miedo nos para, es un recurso necesario para la supervivencia, pero paradójicamente muchas veces nos deja “a salvo” a costa de estar “muertos en vida”.

Carlos Muñoz


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abuelos1

Hay algo que me produce sensaciones encontradas y tiene que ver con la tercera edad: las batallitas de los abuelos.

Por una parte me encanta ver cómo se les ilumina la cara y salen por un rato de su letargo gris. Cuando sacan el tema de siempre y te cuentan lo que ya te contaron 1000 veces como si nunca lo hubiesen hecho. Disfrutan, lo reviven con intensidad, se sienten VIVOS. Y eso es bonito verlo porque la persona tira de recuerdos y mientras lo hace se percibe feliz. En muchos casos es muy recurrente, es una estrategia psicológica para salir de su realidad, donde lógicamente no están cómodos. Y es esta parte la que me produce pena. Personas mayores en sus últimos años viviendo una vida que no quieren, en la que se sienten limitados, o un estorbo, o simplemente ven tan cerca la muerte que viven aterrados con que llegue el momento…

Está claro que como sociedad tenemos que replantearnos dónde queremos que esté la figura de los abuelos. Hay culturas en las que tienen un lugar de reconocimiento en el ámbito de la sabiduría y se recurre a ellos para tomar decisiones importantes. Pero en la nuestra eso no es así y eso indica que tenemos mucho trabajo por hacer para darles el reconocimiento que se merecen.

Pero mientras eso ocurre, lo que me mueve observar todo ésto es darme cuenta que eso no lo quiero para mí. Yo elegí el camino de la Consciencia y una de las características de esa forma de vida es que tu vida se torna interesante, muy interesante. Quizá para los demás no lo sea en absoluto, pero lo único que importa es cómo la vive uno. Despertarte cada mañana con ilusión de crear proyectos nuevos, de tener la capacidad de sorprenderte ante el entramado de causalidades que nos rodean, sentir que la vida tiene un sentido mucho más profundo de lo que jamás imaginaste y sobre todo, ver la muerte como un tránsito a otro estado del ser, abrazarla y no temerla, no se paga con dinero.

Para mi es la garantía de llegar a tener 80 o 90 años y ser un flipado de la vida, sentirte enamorado de ella. ¿Se puede pedir más que acabar tus días en este plano de existencia de esa forma? Como vives mueres. Vives conscientemente, mueres conscientemente.

Carlos Muñoz


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flor y ejercito1

Todavía hoy me pregunto qué sería diferente si en vez de imponerme cuando fui un niño una serie de formas de pensar, de actuar, incluso de hablar (en este caso hablo de los profesores y los políticos, aunque es aplicable a cualquier figura), me hubieran transmitido eso mismo desde una posición amorosa. De hecho, sé que fue tan sólo una reacción idéntica a la imposición previa sufrida en las generaciones anteriores a la mía. Para mi es la constatación de que la lucha haciendo lo contrario sólo cronifica una herida, eso si, el que impone se queda con la ilusoria satisfacción de ver que las cosas son como él desea, vamos, ninguna intención de parar ese péndulo generacional y eliminar un futuro sufrimiento. En mi caso derivó en un profundo rechazo a lo impuesto.
Imponer una creencia bajo amenazas y castigos, incluso con bullying no puede ser lo mismo que transmitir esa información con pasión, realzando sus partes más hermosas, despertando el interés en el interlocutor (ya que se supone que lo transmitido es interesante).
Cuando alguien te habla con pasión de lo que de verdad le apasiona, esa energía acompaña sus palabras y entran de una forma más armónica en el receptor de la información, van directas al corazón. Pero no, se decantan por la fuerza. ¿Por qué? Porque hay una herida con esa temática (casi siempre transgeneracional) sin resolver. Y se transmite desde el odio en vez desde el amor.
Cualquier cosa que quieras trasmitir al mundo, hecho con amor, hecho desde el corazón (y eso implica respeto profundo a lo diferente) cala mucho más en la gente que la energía impositora.
A mi generación nos impusieron unos ideales. Los que lo vivimos nos polarizamos en los adeptos y el los resentidos. Si hubiera nacido tan sólo 1 generación antes me hubiera tocado vivir la cara contraria de la misma moneda. El resultado hubiera sido y de hecho lo fué, el mismo.

Estamos en tiempos de Consciencia. Salir de este bucle sin fin y dejarnos ya de chorradas de fan y de hater es lo que toca. Las personas son eso, personas, independientemente de cómo piensen, se vistan, hablen, orientación sexual, edad, color de piel,… Ya es hora de empezar a desidentificarse del personaje, ya es hora de abrazar e integrar el Mundo.

Carlos Muñoz


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me siento solo1

Es curiosa la sensación de soledad que muchos parecemos tener pese a saber que nunca estamos solos.

Cada persona es el centro de experimentación de su universo particular. Pero a su vez, todas ellas están conectadas por una malla de información a la que llamamos Inconsciente Colectivo. Realmente todos estamos conectados con todo lo que existe. Pero si vas más profundo que eso, te encuentras que la Conciencia que experimenta a través de ti es la misma que lo hace a través de mí y de todos. Es decir, sólo existe una única Consciencia experimentándose a través de infinitos puntos de Conciencia.

Tiene guasa la cosa… y tú sintiéndote solo… para partirse de risa. Está claro que es tu percepción la que te la está jugando…

Si estás unido a todo lo que existe, de hecho si eres todo lo que existe, ¿por qué esa sensación de separación? ¿Qué sentido tiene?
Aunque parezca mentira tiene un propósito, de hecho es necesaria para jugar el juego de la materia, es la regla principal: intentar descubrir qué somos realmente (Consciencia) creyendo ser un personaje separado de todo lo demás. En resumen, volver a casa.

La sensación de soledad se desvanece en cuanto te das cuenta de todo ésto y en la medida que trabajas los conflictos interpersonales (con otras personas) o incluso contigo mismo, vas entrando en una sensación de calma interna en la que esa soledad pierde fuerza.
Es curioso, en la medida que resuelves lo que te separa de otros, esa sensación de separación disminuye. Tiene sentido, ¿no? De alguna manera esa conexión invisible con todo lo que existe empieza a dejarse notar.

Sentirte solo es algo típico en muchas personas que emprenden el camino del autoconocimiento (incluso de las que no lo emprenden también). Sólo te puedo decir que estés tranquilo, persevera y trabaja en ti, mantente enfocado y motivado. Verás cómo un día esa sensación se aparta y deja su lugar a la ansiada paz interior.

Carlos Muñoz


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terapias-con-sonidos-relajacion-profunda-y-paz-interior1

“Cambia el mundo en el que vives cambiando tú”. ¿Cuántas veces lo hemos oído? ¿Cuántas veces hemos escrito sobre la importancia de hacerlo así y el impacto de ello en el mundo?
Cuando hemos defendido el trabajo interior, ha sido SOLAMENTE porque las personas que se vuelcan en cambiar lo externo, el mundo, en la mayoría de los casos no lo hacen con la conciencia que eso está generado también por ellos. Se ven sumidos en una lucha sin fin contra aspectos de si mismos. Pero éste no es el motivo de este escrito.
Cambiar el mundo trabajando dentro o fuera es lo mismo, SIEMPRE Y CUANDO SE HAGA CON LA CONCIENCIA DE QUE LO EXTERNO Y LO INTERNO ES LO MISMO. El mundo nos muestra constantemente lo que llevamos dentro y si algo de lo que vemos no nos gusta, es porque hay un RECONOCIMIENTO de que eso que está fuera de nosotros, está también dentro. No en vano tu atención está en tus temáticas sensibles. Constantemente te está diciendo dónde tienes heridas por sanar.
Tan es así, que a través de un ritual (por ejemplo) cambiamos elementos externos a nosotros que ya están asociados a información inconsciente que portamos. Y funciona increíblemente bien porque están hechos con la conciencia de que eso externo es también lo interno. Ese es el tipo de enfoque al que me refiero.
Al final fuera o dentro carece de importancia, pues ambos son igualmente válidos para el desarrollo consciencial de la persona, lo realmente importante es la sensación de separación. Nuevamente sale a relucir el que para mí es el gran problema. Es por esa sensación que peleamos contra algo que creemos que sólo está ahí fuera. Esa desconexión del mundo es el verdadero problema. No nos damos cuenta de que realmente todos somos uno, de que todo es una Gran Obra de teatro donde la Consciencia se está experimentando a través de todos los protagonistas.
Al final sólo hay una forma de estar en paz con el mundo y es estarlo contigo. En tu Universo particular, qué camino tomas es tu elección, pero recuerda ir acompañado de tu fiel aliada: LA CONSCIENCIA.

Carlos Muñoz